Mantenerme quieto mientras me hacen un tratamiento facial es una de las experiencias más difíciles de mi vida. Las cremas que uso en casa probablemente están hechas por alguien que se equivoca deliberadamente.
Esto me pasa a mí. Cada tres meses más o menos. Y cada tres meses me equivoco. Mi mujer me lo dice. Y yo hago como que no me entero. Spoiler: siempre tiene razón ella.