Las 5 Frases Que Las Esteticistas Usan Sin Darse Cuenta Y Que Hacen Que Sus Clientas No Vuelvan

Las 5 Frases Que Las Esteticistas Usan Sin Darse Cuenta Y Que Hacen Que Sus Clientas No Vuelvan

Laura llegó a casa hace tres días con esa cara. Ya sabéis a qué cara me refiero. La cara de «he dicho algo que no debía y no me he dado cuenta hasta que la clienta ha salido por la puerta».

Sucedió lo siguiente: una clienta llevaba meses sin pasar por la clínica. Volvió, se sentó en el sofá, y Laura, al revisar su piel, soltó sin maldad alguna:

—«Uy, María, pues se te ha quedado la piel muy mal. Vamos a tener que trabajar bastante».

María se fue del centro. No cried. No said goodbye. Didn’t book another appointment. Three days later, still hasn’t.

Laura se enteró porque la hija de María llamó para cancelar las siguientes citas. «Mi madre ha dicho que no se sentía cómoda». Laura no entendía qué había pasado. Solo había dicho la verdad, ¿no?

Así que hoy me he sentado con ella a revisar qué frases se escapan sin pensar en un centro de estética. Y las he escrito para vosotras. Porque a veces el problema no es lo que hacéis, sino lo que decís sin daros cuenta.

1. «Tienes la piel muy mal»

Sé que lo decís con la mejor intención. Sois profesionales, veis un problema y lo señaláis porque queréis ayudar. Pero hay una diferencia enorme entre ser honesta y ser cruel sin querer.

Cuando alguien se sienta en tu silla, ya viene con una vulnerabilidad enorme. Ha reservado una cita, se ha tomado tiempo de su día, ha dejado a los niños o ha buscado quien cubriera en el trabajo. Y entonces le dices que tiene la piel «muy mal».

Para ella, eso no suena como un diagnóstico profesional. Suena como «estás fea». Suena como «has llegado tarde». Suena como «tienes un problema que es culpa tuya».

Laura me lo reconoció después de ese día: llevaba meses diciéndolo así. Y那时候 nadie le había explicado qué decía realmente la clienta por dentro.

Qué decir en su lugar:
«Veo algunas zonas que podemos trabajar juntas» o «He notado algunos cambios que vamos a abordar con un plan específico para ti». Usa el «nosotras». La cliente no es un problema, es tu aliada.

2. «Te lo vuelvo a explicar porque no sé si lo has entendido»

Esta frase parece inofensiva. Pero para la clienta que está sentada ahí, lo que está escuchando es: «No te enteras. No escuchas. Eres tonta.»

Y no. No es eso lo que quieres transmitir. Pero es lo que sale.

Cada persona procesa la información de forma distinta. AAlgunas quieren saber todos los detalles del tratamiento. Otras prefieren relajarse y confiar. Y muchas, simplemente, no recuerdan lo que les explicaste hace seis meses porque estaban pensando en mil cosas a la vez.

Eso no las hace difíciles. Las hace humanas.

Qué decir en su lugar:
«¿Te sabes ya cómo va el proceso o prefieres que te explique paso a paso lo que vamos a hacer?» O: «A algunas clientas les gusta saber qué van a notar, a otras prefieren no pensarlo. ¿Cómo te sientes tú?».

3. «Quién te había tratado antes…明显 no lo estaba haciendo bien»

No lo hagas. Por favor. No lo hagas.

Da igual lo que vieras cuando entró por la puerta. Da igual lo cutre que fuera el trabajo anterior. Hablar mal de otro profesional dice tres cosas de ti que no quieres que se sepan:

Primero, que tú también hablarás mal de otras cuando no estén. Segundo, que la clienta es tonta por haber confiado en esa persona antes. Y tercero, que si algún día se va de tu centro, tú harás exactamente lo mismo con ella.

Esa clienta que se fue llorando del centro de Laura el otro día… ¿sabéis qué le dijo a su hija? Que Laura le había dicho que su anterior esteticista «no tenía ni idea». Y le dolió. Le dolió porque ella había信任 a esa persona durante años.

Qué decir en su lugar:
«Veo que se ha trabajado de forma diferente. Te voy a explicar lo que vamos a hacer ahora y por qué creo que vamos a conseguir los resultados que buscas». O simplemente: «Cada profesional tiene su forma de trabajar. Aquí vamos a seguir nuestro protocolo, que es este.»

4. «Este tratamiento no duele nada»

Mentira. Lo sabés. Y la clienta también lo va a saber.

Cuando llevas años pinchando ácido hialurónico o haciendo microneedling, tu umbral del dolor se ha adaptado. Lo que a ti te parece «una molestia» puede ser真正的 dolor para alguien que nunca lo ha probado.

Y entonces llega la clienta, confiada porque tú le dijiste que no sentiría nada, y se lleva un surprises que no esperaba. Y lo primero que piensa es: «Me ha mentido.»

A partir de ese momento, todo lo que digas pierde credibilidad.

Qué decir en su lugar:
«Vas a notar algunas sensaciones que pueden sorprenderte, pero estamos aquí para que estés cómoda en todo momento. Si algo te molesta demasiado, paramos.» Eso no es generar miedo. Es generar confianza.

5. «¿Y por qué no has venido antes?»

Esta es la guinda del pastel. Porque carga a la clienta con la culpa de su propio «problema».

«¿Por qué no has venido antes?» implies que ella tenía la obligación de venir antes, que no lo hizo por negligencia, que su situación actual es culpa suya por no haberse preocupado lo suficiente.

La clienta que lleva un año sin ir a tu centro no necesita que le recrimines su ausencia. Necesita que le celebres que haya vuelto. Que se sienta bienvenida. Que piense: «Voy a seguir viniendo porque aquí me tratan como en casa.»

Qué decir en su lugar:
«Qué alegría que estés aquí hoy. Vamos a empezar desde donde estamos y a trabajar juntas para que consigas los resultados que buscas.» Ya. Así de simple.

Lo que estás haciendo realmente cuando hablas mal a una clienta

A ver, no quiero que penséis que soy el marido sabihondo que se cree con derecho a dar lecciones. Solo soy un tío que ha visto cómo funciona un centro de estética desde dentro durante años, que ha recogido los platos de un centro cuando una clienta se ha ido mosqueada, y que ha visto cómo Laura, alguna que otra vez, se ha sentido fatal por algo que dijo sin querer.

Y os digo esto con toda la honestidad del mundo: el problema más grande de muchos centros de estética no es la falta de formación técnica. Es la falta de formación en comunicación. Y no hace falta sercoach de vida para mejorar: solo hace falta tener consciencia de lo que dices y cómo lo dices.

Cuando una clienta se va de tu centro pensando «qué bien me han tratado», no solo vuelve. Te recomienda.Deja reseñas. Te perdona cuando algo no sale perfecto. Se convierte en defensora de tu negocio.

Cuando una clienta se va pensando «no me han tratado bien», da igual lo bueno que fuera tu trabajo técnico. Lo único que va a recordar es cómo la hiciste sentir.

La próxima vez que abras la boca en tu centro, piensa en esto

Antes de decir algo, pregúntate: «¿Esto hace que esta persona se sienta mejor o peor consigo misma?».

Si la respuesta es «peor», cierra la boca y重构uye la frase. Si la respuesta es «mejor», adelante.

No se trata de ser amable falsamente. Se trata de ser profesional de verdad. Y la profesionalidad de verdad empieza cuando entiendes que estás tratando con personas, no con例 faces.

Porque al final del día, lo que diferencia a una esteticista que tiene a sus clientas de por vida de una que las pierde sin saber por qué… no es el título en la pared. Son las tres palabras que escoge antes de abrir la boca.

¿Quieres que revise cómo comunican en tu centro? Escríbenos y te hacemos una auditoría gratuita de tu comunicación con clientas. Sin compromiso. Sin letra pequeña. Solo honestidad.

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