Ser esteticista es un ejercicio constante de paciencia.
Te preparás para un tratamiento con una clienta… y llega media hora tarde.
Otra habla sin parar durante una sesión de relajación.
Y hay quienes te explican cómo hacer tu trabajo… aunque lo hacés hace 15 años.
Pero, como dice Laura, mi esposa:
—“Hay días en que más que cremas… lo que aplicás es paciencia en capas.”
Cultivar la paciencia no es resignarse, es una habilidad profesional que se puede trabajar, mejorar y —con práctica— hasta disfrutar.
👥 Desarrollo
1. Cambiá el enfoque: no es contra vos, es con su día
Muchas veces el cliente no está “complicado” por vos, sino por lo que trae en la mochila emocional.
Aprender a no tomarte todo de forma personal es un acto de libertad emocional.
✨ Ejercicio: cuando algo te saque de quicio, repetite: “Esto no es mío.”
2. Establecé límites con amabilidad
Paciencia no significa aguantarlo todo.
Si una clienta llega siempre tarde, explicale con claridad (y sonrisa firme) cómo afecta a tu agenda.
✨ Tip real de Laura: “Yo siempre uso la frase: ‘Quiero darte el tiempo que merecés, y para eso necesito que lleguemos a horario, ¿sí?’”
3. Respiración consciente entre turnos
Sí, suena a cliché… pero funciona. Tres respiraciones profundas, en silencio, antes de que entre la siguiente clienta, pueden devolverte la paz mental.
Esto lo hace Laura entre sesiones intensas. A veces incluso con una gotita de aceite esencial de lavanda.
✨ Regla de oro: 3 minutos de reseteo valen más que 30 minutos de queja.
4. Tené un “plan de escape emocional”
Cuando la paciencia se agota, necesitás una vía de descarga.
Puede ser una conversación con una colega, salir a caminar 10 minutos o simplemente escribir lo que sentís en una libreta que no lee nadie.
✨ Lo importante es no acumular. La paciencia no es infinita si no se recarga.
5. Celebrá las veces que lograste responder con calma
Es fácil castigarse por perder la paciencia, pero ¿y todas las veces que la mantuviste?
Reconocé tus progresos. Porque cultivar la paciencia es un camino, no un destino.
🍃 Moraleja final
En el mundo de la estética, donde el trato es tan personal, la paciencia es más valiosa que el mejor serum.
Y como cualquier habilidad… se entrena, se cuida y se celebra.
