El Burnout Silencioso: Reconociendo las Señales en el Sector de la Estética

Equilibrio vida trabajo estetica - | El Marido de una Esteticista
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Conocéis la pasión de Laura por su trabajo, ¿verdad? Esa energía inagotable, su sonrisa constante, la dedicación que pone en cada tratamiento. Es admirable, sí. Pero como marido, observo también la otra cara de la moneda, la que a veces se esconde detrás de esa brillante fachada: el burnout silencioso. En un sector tan exigente como la estética, donde se trabaja con emociones, apariencia y expectativas, es fácil caer en esa trampa sin apenas darse cuenta.

He visto a Laura, mi incansable esteticista y emprendedora, en sus momentos de mayor auge, cuando el salón está a tope y los reconocimientos llegan. Sin embargo, también he notado las pequeñas señales que, de no ser atendidas, podrían convertirse en algo más grande. Recuerdo una época en la que, después de un periodo de éxito rotundo y horas extenuantes, la notaba diferente. Los ojos no le brillaban igual al hablar de un nuevo tratamiento, y la energía que antes le sobraba para contarte el chismorreo del día en el salón, ahora se desvanecía en un suspiro cansado. El entusiasmo se teñía de irritabilidad por pequeños detalles, y el sueño, que antes era reparador, no parecía ser suficiente.

Es el peso de la perfección, de la necesidad de estar siempre al día con las últimas tendencias, de la presión por satisfacer a cada cliente, y por supuesto, de las largas jornadas de pie, las agendas apretadas y la gestión de un equipo. Todo eso va sumando. A veces, la veías intentar con todas sus fuerzas mantener esa chispa, esa fachada de «todo bajo control», pero yo, que la conozco bien, detectaba el agotamiento en su mirada. No era falta de ganas, sino una batería que se descargaba más rápido de lo que se recargaba. Ese cansancio que no se quita ni durmiendo, esa sensación de estar sobrepasada aunque el negocio vaya de maravilla.


Moraleja:

El éxito es dulce, pero el autocuidado es vital. Es crucial que los profesionales del sector de la estética, y cualquier emprendedor, aprendan a escuchar a su cuerpo y a su mente. Reconocer las señales de agotamiento a tiempo no es un signo de debilidad, sino de inteligencia y fortaleza para preservar no solo el bienestar personal, sino también la vitalidad del negocio.

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