Estrategias para motivar a tu pareja cuando tiene un mal día

Estrategias para motivar a tu pareja cuando tiene un mal día

Vivir con una esteticista es ser testigo diario de una montaña rusa emocional. Hay días que terminan con abrazos por los logros… y otros, con silencios pesados que solo el cansancio entiende. Como pareja, uno aprende a leer entre líneas, a ofrecer lo justo y necesario sin invadir. Y a veces, motivar no es hablar mucho, sino estar ahí, en el momento exacto, con el gesto correcto.


El Desafío

Ese martes fue especialmente duro para Laura. Se rompió una lámpara LED en plena sesión, una clienta pidió un reembolso porque «no sintió nada en el tratamiento» (aunque claramente sí lo necesitaba), y además, la máquina de presoterapia decidió que ese era un buen día para jubilarse. Cuando cerró la puerta del centro, no le quedaban ni fuerzas para quejarse.

Llegó a casa y se sentó en silencio. Yo lo entendí al instante: no era momento de preguntar «¿qué pasó?». Era momento de actuar… con cariño y sin palabras.

La Solución

Preparé su taza favorita de té de jengibre, puse una playlist suave y le llevé una caricatura que había hecho ese mismo día: nosotros dos, versión superhéroes del salón. Ella la miró, sonrió apenas y me dijo: “Gracias por no hablar mucho hoy”.

Y ahí entendí: motivar no siempre es levantar el ánimo a base de frases bonitas. A veces es sostener el espacio emocional, proteger el silencio, recordar que todo pasa… y que no está sola.

Recomendaciones para acompañar a tu pareja en días difíciles

  • Sé observador: si ves que está agotada, no preguntes de inmediato. Ofrécele descanso primero.
  • Gestos simples valen oro: un té, una mantita, una caricatura… son formas de decir “te veo” sin hablar.
  • Evita las soluciones rápidas: no todo tiene que resolverse en el momento. A veces solo hay que acompañar.
  • Reconoce el esfuerzo, no solo los resultados: frases como “hoy diste todo” valen más que “todo saldrá bien”.

Moraleja

El amor en pareja, cuando uno de los dos trabaja en el mundo de la estética, no se trata solo de flores y mensajes dulces. Se trata de saber cuándo dar espacio, cuándo abrazar, cuándo reírse de uno mismo… y cuándo simplemente estar. Porque en los días malos, el mejor tratamiento es sentirse acompañado de verdad.

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