La piel que pedía una pausa

La piel que pedía una pausa

Hace unos meses entró al salón Valeria, una joven con la piel más sensible que habíamos visto en mucho tiempo.
Diagnóstico: rosácea activa + acné inflamatorio + miedo a los centros de estética.

Ya en la primera cita nos dijo:
—“No me gusta que me toquen la cara. Pero no puedo más con cómo la tengo…”

Laura la miró con esa mezcla de mirada clínica y ternura que la define. Me lanzó una señal silenciosa: vamos a cambiar el guión.


🛠️ El Desafío

  • Adaptar un protocolo facial a una piel ultra reactiva y emocionalmente vulnerable.
  • Generar confianza en una clienta con experiencias pasadas negativas.
  • Priorizar el vínculo antes que el resultado inmediato.
  • Lograr eficacia sin agresión.

✅ Lo que hicimos distinto

  1. Primera sesión sin tratamiento
    Solo diagnóstico + conversación + muestra de productos en su antebrazo. Nada de camilla. Solo cercanía y confianza.
  2. Protocolo “slow touch”
    Creamos una rutina adaptada: sin aparatología, sin masajes largos, solo limpiezas profundas ultrasuaves y productos hipoalergénicos con formulación corta.
  3. Aromaterapia emocional sin contacto
    Usamos difusores suaves con lavanda y manzanilla, sin invadir su espacio corporal.
  4. Seguimiento personalizado vía audio
    Laura le enviaba cada 3 días un mensaje de voz corto con tips, seguimiento y ánimo. No venta, acompañamiento.
  5. Celebrar cada avance, aunque sea invisible
    El primer día que llegó sin maquillaje, a pesar de su inseguridad, hicimos fiesta interna. Era más que un cambio estético: era autoaceptación.

🧭 Recomendaciones clave:

  • No fuerces protocolos: adapta cada paso a la realidad emocional y fisiológica del cliente.
  • Escucha más de lo que hablas, sobre todo con pieles difíciles.
  • Menos es más: una buena selección de productos vale más que 10 pasos innecesarios.
  • Aplica la estética relacional: a veces, lo que más cura no es el ácido hialurónico… sino el cuidado consciente.
  • Documenta lo que funciona y crea tu propio banco de casos atípicos. Son tus mejores maestros.

💡 Moraleja

No existen pieles imposibles, solo tratamientos que aún no han sido adaptados con paciencia, conocimiento… y corazón.
Porque detrás de cada rostro hay una historia, y el mejor protocolo es aquel que empieza mirando a los ojos.

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